Llevo mucho tiempo pensando en algo y creo que ha llegado la hora de que os lo cuente aqui. Desde primeros de año, como casi todos sabeis, estoy pasando una etapa de mi vida que me ha llegado sin avisar (como las visitas molestas) Bueno, pues desde entonces, no he tenido mas remedio que hacer "inventario" de las personas que conformaban mi pequeño mundo y deshechar a las que no merecian la pena de las que si. Unas veces ha sido por mi propia elección y otras veces han sido ellas, las que se han bajado del tren de mi vida, para seguir con la suya propia.
Es de ésta últimas de las que quiero hablar ahora. A medida que vamos pasando por este mundo vamos coleccionando amigos, colegas, compañeros de curro, conocidos, amigos de amigos,...y no nos vamos dando cuenta de lo que realmente significan esas personas para nosotros o de lo que podemos significar para ellos. Hay gente que sin llamar mucho la atención se cuelan en tu vida, forman parte de ella y cuando menos te lo esperas te demuestran lo importante que eres para ellos. Y hay otras que gastan de grandes gestos y se hacen llamar tus amigos y cuando te viene un revés, desaparecen como por arte de magia.
Yo siempre he sido de tener muchos conocidos y muy pocos amigos, con mayúsculas. Y siempre he estado orgulloso de ello, porque para mi la palabra amigo ha tenido un significado muy importante, demasiado valioso para utilizarlo a la ligera. Recientemente, debido a mis especiales circunstancias, he aprendido a valorar aún más el concepto de la amistad. Porque es muy fácil ser amigo para salir de fiesta, irte de vacaciones, celebrar cumpleaños, echar unas risas,... pero lo realmente jodido, y perdon por la expresion, es saber comportarse como un verdadero amigo, y dar apoyo en los momentos difíciles, en las situaciones más angustiosas y en los tragos más amargos de esta vida que nos toca vivir. Y lo peor de todo no es darte cuenta de que no puedes contar con alguien, sino darte cuenta de cuáles son los verdaderos motivos por lo cuales no pueden o quieren estar a tu lado.
En fin, en estos precisos momentos, cuando todo parece ordenarse sin querer, como canta Conchita, y mi barco llega a buen puerto. Mis amigos, los de verdad, están ahí y se comportan como tales. Gracias a ellos, a su forma de ser y de tratarme, he podido superar una de las etapas más duras que me ha tocado vivir hasta ahora. Esta semana pasada, he podido comprobar que no estaba tan sólo como creía y que mis amigos no estaban tan lejos como parecía.
Desde aqui, y desde lo más profundo de mi corazón, GRACIAS!!!!!
Nunca pensé que podía estar tan arropado y que os importaba tanto para merecer todo vuestro cariño y aprecio.
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