Hay momentos en la vida en que parece que la rutina y la monotonia nos gana la batalla del dia a dia, no os ha pasado nunca? Gracias a Dios, esa sensación apenas dura un suspiro, porque siempre sucede algo que nos rescata del naufragio, como cantaria Ismael Serrano.
Ultimamente he descubierto que las cosas mas pequeñas, mas insignificantes a veces le dan mas sentido a la vida que todo lo que nos parece importante e imprescindible. Tal vez no sea rico, pero tengo un sueño que perseguir; tal vez no haya formado una familia a mis treinta y tantos, pero tengo a alguien que se duerme en mi pecho todas las noches; tal vez no de la vuelta al mundo, pero cada dia descubro un rincon nuevo de mi ciudad; tal vez no aparezca en las portadas de las revistas, pero tengo una familia que me apoya y me quiere...
Son los pequeños detalles, los gestos y miradas, las que me empujan hacia delante hacia ese futuro que cada vez me parece más claro y menos peligroso. Se que a mi lado tengo todo lo que necesito para comenzar a colocar los cimientos de una vida mejor. Y seran cimientos firmes y seguros, a prueba de terremotos, riadas y demas desastres. No sera la casa mas grande de la ciudad, ni tal vez la mas hermosa, pero sera la mia y estara abierta a todo el que quiera visitarme, porque serán bien recibidos.
Para todos aquellos que os preocupais por mi, os dejo con esta cancion de los Hombres G, que no son santo de mi devoción, pero que describen perfectamente lo que siento ahora mismo y me es imposible explicar.
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2 comentarios:
Siempre fueron cimientos fuertes y no se cayeron ni en ningún terremoto, riada ni catástrofes por el estilo, José María.
No hace cuatro días que te conozco.
Estoy de acuerdo contigo, Jose. La felicidad no se encuentra en altas miras, sino que está dentro de nuestras capacidades para conseguirla. Creo que los tópicos sociales solo sirven para aborregarnos. Yo he aprendido a disfrutar de los colores del atardecer, el movimiento de una rama de un árbol, las diferentes tonalidades de las flores o una página de Murakami.
Esas pequeñas cosas, sin duda, son las más bellas.
Un abrazo.
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